16 de noviembre de 2015
Es que gravitará en el global de la semifinal cuando haya que definir el finalista. Casi todo lo demás de lo que sucedió ayer en el Lorenzo Palacios disgustó. Chacarita se impuso por 2 a 1 a Athletic en la ida de una serie que quedará definida el 29 de noviembre.
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Pasadas unas horas de la finalización del partido, desde la perspectiva del espectáculos deportivo, a esta semifinal entre Athletic y Chacarita le quedó grande el cartel, la marquesina, las ilusiones. Claro que hay que estar ahí, vistiendo esas camisetas, soportando el calor, sufriendo el magro estado del campo, en una instancia significativa, pero ni canallas ni funebreros se molestaron demasiado en gustar.
Considerando el resultado, la ventaja sureña está amparada en el rendimiento del primer tiempo, etapa en la que controló más y mejor la pelota y llegó al gol (ante un rival que le pateó una única vez al arco). En el complemento, Chaca se desentendió de ese compromiso, la estrellita lo controló y lo llevó a jugar muy cerca de su área, pero sin una profunda gravitación ofensiva, lo que sumado al correcto funcionamiento defensivo, hicieron que la victoria no corriese mayor peligro, a excepción de los últimos cinco minutos.
La visita tomó tempranamente el centro del ring, apagó a su rival con una tenencia constante. Sucedía que ese claro control tenía imperfecciones en la cesión y se tornaba improductivo (salvo en el sentido defensivo, pues el albo no se hacía de la pelota). Chacarita intentaba en ese tramo inicial mediante envíos abiertos y largos, fundamentalmente hacia Zirilli. Dichas circunstancias acontecían, vale la aclaración, en un contexto que ya entonces se interrumpía con una desalentadora frecuencia.
El primer gol de la disputa fue de lo mejor que se vio en la tarde, pues se trató de la simplificación de lo complejo: Gorosito salió sobre su lateral con Zirilli, en tres cuatros, que desairó a Cabrera y corrió en pos de la línea de meta; en ese tope mando el centro bajo al segundo palo por donde Miglino, sin resistencias, empujó al gol en el arco del lago.
El conjunto fidelino lucía desconectado, muy largo y sin variantes; no podía aspirar a mucho más que a interrumpir la progresión rival. Los Parodi jugaban muy aislados en la delantera, si bien Agustín tendía a buscar aliados en el círculo; eran abastecidos con pelotazos largos que facilitaban la labor de los defensores tricolores.
Se tornaba muy difícil mantener el entusiasmo en el cotejo. Éste ya se había “empiojado”, todo Athletic ya desaprobaba la actuación de Elichiri y su primer asistente Giobbi, a partir de un golpe (con un brazo) que recibió Agustín Parodi de País y que ninguna de estas autoridades consideró sancionar. A caballo de ese ánimo, la mayoría del tiempo los jugadores locales enfocaban sus energías en repudiar las sanciones del árbitro, perdiendo cada vez más la sintonía del partido en cuestión.
El descanso y la charla de Ivanoff gravitaron lo suficiente como para que el local cambiara de ropajes futbolísticos no bien reiniciado el encuentro. Otra estética, otro sentido, más cohesión y probabilidades ofensivas. A contramano de la primera etapa, la superioridad la militaba Athletic con un matiz de torbellino en su andar, en su impronta ofensiva, que lograba hacerle sentir cierta claustrofobia al tricolor, conseguía que éste perdiera poderío, pero no resultaba suficiente para concretar chances importantes para empatar. El peligro necesitaba vitaminas.
En tanto la estrellita se debatía en generar peligro ante Cáceres (de nuevo titular en Chacarita), la visita sostenía el trámite en su defensa, no sabía como desperezarse y presentaba una fisonomía extraña de ver en el equipo. Así mantenía la ventaja, apoyándose en un pilar muy importante como Jorge País al comando de una línea de cuatro férrea y casi siempre efectiva.
En los últimos minutos –sin belleza, sin brillantez, pero con un ida y vuelta frenético y urgente– el partido ganó en vaivenes emocionales. A los 41’, en una contra fugaz, la ventaja se estiró para el sureño: Reyes y Pioli avanzaron sobre la medialuna, tiraron una gran pared de primera, y fue el primero quien pudo, luego de una primera definición resistida por el arquero, doblegar la valla fidelina.
El error más grosero del árbitro fue la sanción del penal que permitió el descuento de Vera. Sobre la derecha de su área, Cáceres fue contra al piso a tomar un balón largo por el cual corría Agustín Parodi; el arquero contuvo a medias y el delantero se arrojó directamente contra su cuerpo. Para Elichiri hubo infracción del 1 y sancionó el penal que convirtió el volante blanco.
En quince días volverán a rivalizar y definirán entonces cuál de los dos elencos llega a la serie final. Ojalá que ese día, el cartel quede empequeñecido ante un partido gigantesco. La otra cara de la moneda de ayer.
LA FIGURA 
Jorge País
Cuestionado por su juego de brazos, pero reconocido por su firmeza y autoridad. El mellizo fue el punto alto de una defensa sólida y que, en el segundo tiempo, sostuvo sin filtros el avance albo. País resolvió bien el juego aéreo de Athletic (casi siempre muy previsible) y no fue menos en el cara a cara con los atacantes, fundamentalmente con Agustín Parodi.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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